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La nuez, fruto obtenido del nogal, se consume desde épocas prehistóricas. Si bien varios autores señalan a Persia como la cuna de esta especie, su origen no ha sido definido claramente, habiéndose citado también por otros autores a Asia del este, sureste de Europa y norte de América.
En Argentina los establecimientos productores se sitúan en las provincias de La Rioja, Catamarca, Mendoza, San Juan y Río Negro. La producción se ha desarrollado bajo diversas metodologías, generando un producto de calidad variable, que abastece parcialmente la demanda del mercado interno.
El nogal es un árbol de gran porte perteneciente a la familia botánica Juglandaceae y al género Juglans. El mismo está integrado por diversas especies, siendo la de mayor importancia comercial “regia”, también conocido como nuez persa o inglesa. A su vez, existen numerosas variedades de tal género y especie.
Vulgarmente, en el lenguaje productivo-comercial, se denomina “cascos” a las valvas del endocarpio y “pepita”, “pepa” o “pulpa” a la semilla. Ésta puede extraerse en dos mitades denominados "mariposas" (o media mariposa, si de la pepa de la nuez se extraen cuatro cuartos). La semilla está cubierta por un tegumento o piel que puede presentar distintas tonalidades, desde claras a oscuras.
La nuez es comestible y de importancia económica. En términos botánicos un fruto es definido como el órgano de una planta que se forma a partir del ovario de la flor tras la fecundación y que generalmente contiene a las semillas.
Al madurar, las paredes del ovario se desarrollan y forman el pericarpio, constituido por tres capas: epicarpio, mesocarpio y endocarpio, mientras que los óvulos se transforman en semillas. Es una drupa con mesocarpio carnoso y endocarpio duro, arrugado en dos valvas, con su interior dividido incompletamente en dos o cuatro celdas y la semilla con dos o cuatro lóbulos.
La nuez, el fruto es sometido a un proceso de pelado, en el que se desecha el epicarpio y mesocarpio, siendo la nuez que se comercializa una parte del fruto: el endocarpio (“cáscara”), de textura dura, lignificado y arrugado, compuesto por dos valvas, con su interior dividido incompletamente en dos o cuatro celdas y la semilla (fracción comestible) con dos o cuatro lóbulos.
La nuez es un producto apreciado a nivel mundial por su composición, presentando altas concentraciones de ácidos grasos insaturados, vitaminas y minerales. Estudios recientes manifiestan que su consumo produce efectos benéficos para la salud humana, tanto en el aspecto nutricional como en el clínico, en el que se destaca su rol en la prevención del colesterol y las enfermedades cardiovasculares.
La nuez mariposa se destina, además del consumo directo, a bombonería, y los cuartos y la molida a panaderías. En algunos casos también se comercializan como “snack", con el agregado de sal y algún condimento. Un fruto seco oleaginoso, ya que su contenido de grasas supera el 60% su peso. Por ello se realiza la extracción de aceite.
El aceite de nuez es muy apreciado por su elevada proporción de ácidos grasos poliinsaturados y por presentar un sabor dulce y agradable. Se consume en crudo.

El aceite de nuez se produce tradicionalmente en las regiones francesas de Perigord y Burgundy. Su sabor es delicado y muy apropiado para acompañar ensaladas, carnes blancas y pastas, aconsejándose su consumo en crudo, ya que cuando se somete a altas temperaturas su sabor se vuelve amargo. Además, se producen colorantes del extracto del fruto entero.
El mora es uno de los árboles de mayor distribución en el continente americano, pues se le encuentra creciendo naturalmente desde las costas Pacífica y Atlántica del centro y sur de México, hasta el norte de Argentina, pasando por América Central y por todas las islas de las Antillas mayores y menores.
A pesar de su amplio rango de distribución sobre el territorio nacional, lamentablemente no es un árbol fácil de encontrar a causa de que su población desde hace muchos años ha sido víctima de una severa explotación, y de que la especie ha tenido enormes dificultades para recuperarse.
Es un árbol no muy grande, de tronco y ramas gruesas y de forma muy irregular y de copa bastante abierta y amplia.
Durante la estación seca cuando los árboles botan todas sus hojas y queda la retorcida ramazón desnuda, pareciera un árbol seco y muerto al que le cayó un rayo o algo parecido.
Su corteza es más bien lisa, blanquecina y con una gran cantidad de lenticelas o granitos muy notables,  dispuestas en cadenas horizontales que a veces pueden tener hasta 30 centímetros de largo. Además los árboles jóvenes poseen una fuerte tendencia a desarrollar muchas ramas tan gruesas como el mismo tronco.
Las hojas de la mora son simples, alternas y con el borde lleno de grandes dientes curvados hacia adelante como una sierra circular, aunque también hemos encontrado ejemplares de hojas con el borde perfectamente liso. En ocasiones el ápice o punta de la hoja es tan largo que puede abarcar más del 25% de la longitud total de la lámina.
Las hojas pueden medir de 10 a 15 centímetros de largo y se distribuyen en un mismo plano a ambos lados a todo lo largo de las ramitas terminales. Las hojas nuevas son de color rojo muy oscuro, casi café.
Hay una espina en cada uno de los puntos donde la hoja se une con la ramita. La presencia de espinas va disminuyendo paulatinamente conforme los árboles van envejeciendo. Sin embargo, también hemos encontrado algunos arbolitos de mora totalmente desprovistos de estas espinas.